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C.A.B.A. | Argentina

ANSIEDAD y MEMORIA

ANSIEDAD y MEMORIA

Lic. Maria Gomez Ferreyra

¿Cómo incide la ansiedad en la memoria?

A raíz de la inquietud de varios pacientes con trastornos de ansiedad, sobre sus dificultades para recordar, decidimos escribir este artículo.

Los planteos que surgieron, fueron: “ya no recuerdo las cosas como antes”, “mi rendimiento en el estudio ha disminuido”, “no me puedo concentrar”, “me olvido el nombre de las personas q conozco”, “no recuerdo el nombre de algunos objetos”, “a veces no me acuerdo ni de mirar la agenda”.

Sabemos que se recuerda más aquello que ha tenido un cierto matiz emocional, consciente o inconsciente, y que la memoria, más que una cuestión de capacidad, es una cuestión de organización mental.

Existen 3 tipos de memoria: sensorial, a corto plazo, a largo plazo. Son como almacenes donde se deposita la información y se diferencian en la cantidad de información q pueden albergar y el tiempo q esta puede permanecer guardada. La sensorial registra la información captada por los sentidos durante un periodo muy breve y es sensible a interferencias; la memoria a corto plazo tiene una capacidad limitada y duración corta; la memoria a largo plazo es virtualmente ilimitada y almacena los datos de forma más o menos permanente.

Luego existe la memoria procedimental, que es la que agrupa la información necesaria para realizar una acción; la semántica que contiene información organizada sobre nuestro conocimiento del mundo; y la episódica que actúa como referencia temporal de nuestros acontecimientos personales.

Una vez captada la información, se la debe almacenar. Los procesos de la memoria para ello, son, almacenamiento de la información captada por los sentidos; codificación para convertir los estímulos sensoriales en información significativa y asimilable, etiquetando el material importante y descartando el superfluo;  y la recuperación que nos permite acceder a los datos buscando las claves que hemos creado para ello.

Los olvidos que más frecuentemente aparecen son: el nombre de una persona al momento de encontrarla, algo importante durante una conversación y recordarlo cuando haya terminado, el propio número de teléfono, algo en el fuego, las llaves de la casa, luces prendidas al salir. Uno cree haber sufrido un olvido, pero muchas veces lo que ocurre es que no se lo ha llegado a aprender bien, o no se le ha prestado la debida atención, como sucede usualmente en las personas ansiosas. Para recordar debemos primero estar atentos, concentrarnos y estar seguros de haberlo captado. Ciertas emociones, como la ansiedad, interfieren en la atención, alteran la concentración, generan malestar y frustración e impiden que la información almacenada sea fácil de recuperar.

Hay alimentos que mejoran la memoria, como la glucosa (miel), el calcio y el fósforo (leche, queso, huevos, germen de trigo, almendras, nueces, avellanas), el magnesio (pan integral, sal no refinada, germen de trigo, chocolate), el cobre (leche, yema de huevo, hígado, alimentos de origen marino, espinacas, verduras, germen de trigo), los lípidos (carne, pescado, huevos, lácteos y legumbres), los carbohidratos (cereales, legumbres, hortalizas, pasta, arroz, pan, azúcar), los aminoácidos y oligoelementos (levadura, pescados, ostras, almendras tostadas con sal, nuez moscada)y las vitaminas B, A, C y D.

Otros son perjudiciales, como la cafeína que dificulta los procesos de memorización, genera irritación y distracción, sueño intranquilo e irregular; el alcohol que genera incapacidad para retener información nueva, desorientación espacial y temporal; la nicotina que disminuye el nivel de oxigeno en sangre; los tranquilizantes que dificultan los procesos de adquisición de la información, disminución y falta de coordinación de los movimientos y dificultades de concentración.

Hay cuatro maneras de memorizar: de forma auditiva, visual, gráfica y de articulación. Cada persona es más o menos hábil en una de ellas. Es tanto más fácil cuanto más libre se halle la mente.

Una de las leyes de la memoria es la ley organizativa que evita sobrecargar inútilmente la mente, memorizando solo aquello por lo que siente interés. Se puede retener aquello q se ha comprendido bien. Debemos prestar atención, ordenar, simplificar y buscarle el sentido.

Ahora, también es verdad que “si lo recordáramos todo estaríamos tan enfermos como si no recordáramos nada.” (William James). Por lo cual hay información que debe ser descartada.

Para desarrollar la memoria, se necesita práctica y conocimiento de los recursos mnemotécnicosLa atención es la clave de la retención. Hay ejercicios para mejorar la memoria, ya que es preciso convertir el recordar en un hábito, por ejemplo, hacer asociaciones (cargadas de color, movimiento, dramatismo), el método de la cadenas (armar una historia que una la lista de palabras a recordar), el de las perchas (escribir una lista numerada de cosas familiares para uno. Luego la lista a recordar, también enumerada. La idea es enganchar las palabras con igual número, asociándolas con una imagen. Por ejemplo, si la palabra a recordar es jabón, y ocupa el lugar número 1 de la lista, asociar con la palabra número uno de la lista percha, que podría ser mascota, y la asociación sería visualizar a nuestra mascota enjabonada) , el ritmo y rima, las parejas (reduce la información por aprender a la mitad), los acrónimos (construcción de una palabra con las iniciales de los elementos que uno debe recordar), y otras estrategias externas como, por ejemplo, notas, alarmas, agendas, ponerse el reloj del revés, el anillo en otro dedo, etc.

Para lograr la recuperación de la información, podemos usar mediadores verbales como una historia o relato, la técnica de los lugares (relato de Cicerón, que consiste en asociar el nombre con el lugar que ocupa la persona o el objeto, para posteriormente, al ir recorriendo los lugares, poder evocar el nombre que buscamos) o hacer un recorrido imaginario por un edificio depositando una idea en cada habitación.

Para recordar un nombre, primero fíjese en la persona, preste atención al nuevo nombre, si no lo entendió bien, pida que se lo repitan, dígalo en voz alta mientras saluda, interésese por los demás, fije el nombre con asociaciones (imágen o fonética), busque algún significado del nombre, etc.

Si el nombre a recordar fuera el de la modista Cocó Ch, podríamos visualizar un coco en un canal de televisión, para asociar el nombre a la persona.

Un proverbio chino dice “Cuéntame algo y lo olvidaré, muéstramelo y podré recordarlo, implícame en ello y lo comprenderé”. Este es el motivo por el cual las emociones pueden, ayudarnos a recordar, o interferir en alguno de los procesos de la memoria, impidiendo que se fije el conocimiento, o no pudiendo evocarlo con posterioridad, cuando lo deseemos.

Así que, a ejercitarse!

¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

¿Qué es la enfermedad de Alzheimer?

Dejamos sólo por un momento el tema de la depresión para tratar hoy una enfermedad muy importante para las personas de edad como es la enfermedad de Alzheimer.
Si bien este severo trastorno mental se conoce desde muchos años atrás en general se aplicaba ése diagnóstico a un tipo prematuro del trastorno, que aparecía ya en personas de 40 a 45 años, llevando al individuo a una demencia severa con total pérdida de su memoria, total incapacidad para orientarse y ubicarse en tiempo y espacio.

Lamentablemente, todos los trastornos mentales graves que cursaban con demencia a posteriori de los 60 años eran catalogados como ateroesclerosis cerebral, culpando al colesterol y a los trastornos arteriales de todos los trastornos mentales que afectaban a las personas de la tercera edad.

Esto trajo como consecuencia un temor terrible a la pérdida de la razón sobredimensionando el problema de los trastornos arteriales que, si bien importantes, no lo son en la medida de lo esperado.
Ya desde las primeras descripciones de Alzheimer se describía a esta enfermedad, llamada entonces DEMENCIA PRESENIL por creer que sólo afectaba a personas entre 40 y 50 años como vimos, como una enfermedad DEGENERATIVA, o sea que el trastorno era producido por alteraciones en las PROPIAS CELULAS NERVIOSAS, las que presentaban corpúsculos y fibrilaciones muy típicas afectando selectivamente determinadas áreas cerebrales, sobre todo las áreas temporales.

El cuadro clínico se caracterizaba por trastornos en la concentración mental, mareos pero por sobre todo un severo compromiso de la MEMORIA que iba perdiendo día a día su capacidad de almacenar información,sobre todo de fijar los recuerdos más recientes.

Es así que el paciente comenzaba a olvidar con facilidad lo que había hecho hace pocas horas o en el día anterior, avanzando inexorablemente en su grado de desorientación hasta llegar a un cuadro muy grave, con tendencia a desconocer a los propios familiares, su propia ciudad de residencia, el tiempo, el día,mes o año en que transcurría su vida.

Cuando éste trastorno comenzaba después de los sesenta años, era atribuido a LA EDAD, llamándose demencia senil, y posteriormente a la tan vapuleada ateroesclerosis.
A medida que la investigaciones bioquímicas progresaron y los métodos de observación microscópica mejoraron cada vez fue más notorio que los casos de demencia con acentuada pérdida de memoria que se observan en la vejez, pertenecían casi todos a éste mismo grupo de trastorno degenerativo del sistema nervioso.

Fue a partir de entonces que a la enfermedad de Alzheimer, también llamada «el ladrón de memoria » se clasificó en dos grupos. El de tipo A de comienzo PRESENIL o sea en edad más temprana (35 a 45 años) y el de tipo B o SENIL de comienzo más tardío que se observa después de los 60 años.

Conocido de que la enorme cantidad de trastornos demenciales que afecta a la vejez pertenecían a éste grupo y la relación del trastorno con los problemas inherentes a los neurotrasmisores desencadenó una catarata de investigaciones en la búsqueda de la causa y de las posibilidades de prevención de este flagelo que puebla los hospicios e institutos de internación de ancianos con trastornos mentales.
Se analizaron entonces estadísticas y correlaciones, asociando al problema con precoces traumatismos de cráneo, con el primitivismo y la falta de ejercicio mental, con la depresión,con infecciones y con problemas de autoinmunidad.

Sin embargo hasta ahora, pese a los enormes progresos realizados en el conocimiento de los mecanismos intrínsecos de producción del problema no ha podido detectarse la exacta causa del trastorno ni un efectivo mecanismo de segura prevención.

Lo que sí es importante, es el diagnóstico precoz, la consulta especializada, dado que algunos cuadros, sobre todo LA DEPRESION EN LA TERCERA EDAD pueden confundirse con el mal de ALZHEIMER llevando a los familiares y a los propios médicos a una actitud pesimista que no se justifica dada la reversibilidad absoluta del cuadro si es de naturaleza DEPRESIVA.

La enfermedad de ALZHEIMER en cambio, si se deja avanzar con su temible carga de desorientación y pérdida total de la memoria deja al paciente en un TOTAL GRADO DE INCAPACIDAD que es por ahora IRREVERSIBLE.

Lo importante de señalar, es que si el paciente evita los cuadros de stress y las tendencias depresivas propias de esa edad el mecanismo preventivo parece tener efecto importante , sobre todo previendo la alteración en los mecanismos de neurotransmisión evitando con rapidez cualquier atisbo de enfermedad depresiva.

De todas formas, el avance de la investigación psicofarmacológica parece estar cerca de la solución de éste problema que si bien no disminuye el promedio de vida, arruina notoriamente su calidad.
Queda en claro entonces que la única arma eficaz por ahora contra éste temible flagelo es una consulta precoz, ante los primeros síntomas depresivos o de pérdida de memoria.

Dr. Oscar R. Carrión

¿Son discriminados los pacientes psiquiátricos?

¿Son discriminados los pacientes psiquiátricos?

Hemos charlado muchas veces sobre el prejuicio a la locura, es tan antiguo como la humanidad. El temor a volverse loco, el miedo a ser diferente hace que desde antiguo se adopten actitudes de prejuicio contra todo lo que tenga que ver con la enfermedad mental.

El desconocimiento y la ignorancia, el pensamiento mágico y primitivo han confundido en la historia a la enfermedad mental con influencias mágicas, posesiones diabólicas y poderes sobrenaturales.
En muchas ocasiones, el desgraciado enfermo mental, sufriendo una alteración que cursa con alucinaciones, o un cuadro convulsivo epiléptico era tomado por hereje, por poseído y en infinitas ocasiones terminaba quemado en la hoguera o sacrificado.

En otras, era aislado, encadenado, torturado sin comprensión ni compasión.
Por suerte las cosas han cambiado. La humanidad ha evolucionado.

Ya no son quemados en la hoguera los pacientes psiquiátricos. Ya no se les somete a las máquinas de tortura, pero ¿ha terminado acaso su discriminación social? ¿Se les comprende ahora igual que a un enfermo reumático, tuberculoso o diabético?

Claro que no. Quien padece un trastorno psiquiátrico, una depresión por ejemplo, un trastorno fóbico, no solo no es comprendido en general por sus familiares, tampoco por la sociedad, por las instituciones, por los médicos y aunque cueste creerlo a veces ni por los propios psiquiatras.

Algunos creerán que estamos hablando de hechos históricos pero no, aún hoy en muchas ocasiones, ante un paciente con problemas de la especialidad, debemos mentir, cambiar el diagnóstico ya que si colocamos el correcto algunas Obras Sociales no se hacen cargo de los gastos del tratamiento.
Aunque cueste creerlo, algunas Obras sociales o Servicios de Medicina Prepaga, no reconocen a sus pacientes o afiliados la posibilidad de realizar estudios psicológicos tan importantes como método auxiliar de diagnóstico en esa enfermedad.

¿En base a qué? Vaya uno a saber. Ignorancia sin duda. ¿Por qué se puede hacer una radiografía de tórax y no una evaluación de deterioro o un perfil de personalidad?.
Por que es más importante, contestarán algunos médicos. ¿Quién lo determina?, preguntamos nosotros. Ellos naturalmente. Sobre todo si aún no han sufrido depresión. O creen no tenerla.

En otros casos, todavía vigentes al final del siglo XX, en plena campaña mundial contra las adicciones, no se pagan a un paciente los servicios médicos si el diagnóstico es alcoholismo.
Una enfermedad psiquiátrica es una enfermedad crónica en algunos casos, tan crónica como una diabetes. Sin embargo, la mayoría de las Obras Sociales sólo le cubren al paciente algunos días de tratamiento o internación.

Naturalmente que, en ocasiones, un paciente psiquiátrico requiere un tratamiento prolongado, a veces una licencia prolongada, pobre hombre, será generalmente atacado por sus compañeros quienes verán en él a un mañoso que lo que pretende es no trabajar.
Su médico le recomendará caminatas y distracción, pero al verlo en la calle sus superiores lo denunciarán o perseguirán, luego le quitarán posibilidades de evolución o trabajo, los ignorarán o dejarán de lado.

¿Y cómo les irá con los médicos? Bueno, a veces les ayudarán, en otros casos los amenazarán veladamente. Irás a Junta Médica y finalmente perderás el trabajo. Eso cuando llegan a los médicos. Otros en cambio son sancionados por llegar tarde, por no entregar un certificado a tiempo, entonces intervienen algunos abogados quienes le dicen que quedará cesante. Lo alientan ¡bah!

Para esto, la familia los acusa de todos los males, no tenés voluntad, lo que tenés son mañas. Dejá todos esos remedios que son los que te hacen mal.
Y finalmente llega la Junta Médica. Y el pobre paciente, en quince minutos debe explicar la situación de toda su vida , a veces ante personas que ni siquiera son médicos, como hemos visto en algunas provincias y que, sin estudios, sin análisis, sin exámenes diagnósticos complementarios, deteminan sobre su capacidad presunta, sobre su futuro, sobre su destino. Como si fuera un objeto, una cosa. En pocos minutos.

No crean queridos lectores que estamos hablando de la era actual, esto ocurría antiguamente cuando pertenecíamos al tercer mundo y los pacientes psiquiátricos eran discriminados como en la edad media.
Pero por suerte marchamos a este nuevo siglo XXI, ¿Hacia donde irá la psiquiatría?. Se lo contamos en otra nota.

Dr. Oscar R. Carrión

MINDFULNESS

MINDFULNESS

Una herramienta más para afrontar la ansiedad

Lic. Daniela Raggio

La mayoría de las terapias psicológicas que utilizamos para tratar los trastornos de ansiedad están dirigidas a enseñarle a la persona a manejar sus ideas.

La mayoría de las terapias psicológicas que utilizamos para tratar los trastornos de ansiedad están dirigidas a enseñarle a la persona a manejar sus ideas.

Fundamentalmente desde el marco cognitivo-conductual se han tratado estos trastornos demostrando ser eficaces en el manejo de la ansiedad.

Con la terapia cognitiva analizamos las creencias distorsionadas para modificarlas mediante técnicas de restructuración cognitiva.

Básicamente, si modificamos los pensamientos negativos por unos más positivos o adaptativos podemos minimizar los síntomas de las crisis de ansiedad.

Con la terapia conductual exponemos a la persona a las situaciones generadoras de ansiedad impidiendo que tenga una respuesta de escape o evitación. El objetivo es una desensibilización progresiva al estimulo que provoca esa ansiedad. Podemos decir que alcanzamos el objetivo cuando el individuo permanece en la escena sin respuesta ansiógena.

Ahora bien, a pesar de la efectividad demostrada en estos tratamientos, como terapeutas a veces nos encontramos con la dificultad que muchas personas experimentan para tolerar la experiencia del miedo y la angustia, evitando esas situaciones.

Aquí es donde el Mindfulness se nos presenta como una herramienta más en el abordaje de los trastornos de ansiedad.

Brevemente, en que consiste esta terapia…

En desarrollar la “atención plena”. Consiste en tomar conciencia del momento presente, de la realidad. Prestar atención momento a momento a pensamientos, emociones, sensaciones corporales y al entorno, aceptándolo sin juzgar si son correctos o no.

La atención se enfoca en lo que se percibe.

Una actitud mindfulness ante la ansiedad, la observa, la permite y no la evita. De esta manera el paciente puede relacionarse con sus experiencias de miedo y ansiedad con tolerancia y aceptación, alcanzando así una capacidad de autorregulación.

Es así como la terapia de Mindfulness ayuda a focalizar las emociones sin intentar controlarlas. Se analizan las emociones dejando que fluyan. Al asumir la actitud de aceptación se le resta gran parte de su carga y así los pensamientos pierden su intensidad.

El enfoque de la Terapia con Mindfulness va un paso mas allá del contenido de los pensamientos, hace referencia a la capacidad que las personas tenemos para experimentar de manera conciente lo que esta ocurriendo en nuestro interior y exterior al llevar voluntariamente nuestra atención allí, siempre con actitud de tolerancia y aceptación.

Significa aprender a permanecer serenos y conectados con el momento presente sin distracciones  (recuerdos o pensamientos angustiosos) que nos alejan de vivir el presente plenamente.

Cuantas veces los pacientes se angustian por problemas o catástrofes que nunca llegan a ocurrir? La lucha diaria por querer eliminar esos pensamientos o imágenes que perturban  es lo que provoca y potencia el sufrimiento emocional que padecen a diario.

Es así que esta técnica a través de ciertas actividades nos enseña a reducir los síntomas disfuncionales de la ansiedad.

A continuación nombrare algunos de los ejercicios utilizados:

·        Regular la respiración: enfocando la atención al ejercicio de sostener por segundos la inhalación y exhalación, esto nos permite despejar la mente de pensamientos que provoquen síntomas de ansiedad.

·        Utilizar los sentidos: seleccionamos cosas que podamos tocar, oler, escuchar, que se encuentren a nuestro alrededor y prestamos atención a como se sienten; ejemplo, como se siente el aroma a café o la espalda sobre la silla.

·        Enfocarse en una actividad que requiere atención: como pintar un mandala, tejer, cocinar algún plato de comida, tocar una pieza musical, cualquier actividad que requiere atención minuciosa y que nos hace olvidar de los pensamientos ansiosos.

La practica del Mindfulness ayuda así a recuperar voluntariamente una atención vagabunda, nos permite mejorar la capacidad que tenemos todos de una atención plena.

El objetivo es lograr un profundo estado de conciencia. Ese estado no solo reduce el estrés o ansiedad sino que también nos permite valorar las situaciones con mayor claridad aumentando la resistencia emocional permitiendo así tener una vida más saludable.

Beneficios comprobados científicamente

Mindfulness cambia la estructura del cerebro. Durante la última década, múltiples estudios de neuroimagen han investigado los cambios en la morfología cerebral relacionados con la práctica de esta técnica.

Para dichos estudios se reunieron datos de exámenes realizados a cerebros de meditadores revelando así que dicha practica activa ocho áreas cerebrales, como la corteza cerebral, la sustancia blanca y gris subcortical, el tronco encefálico y el cerebelo.

De esta manera la meditación podría movilizar la activación de redes cerebrales a gran escala.

Algunas hipótesis exploradas revelan a su vez que el Mindfulness ejerce sus efectos a través de una activación alterada de las áreas cerebrales que participan en la regulación emocional, la atención y la conciencia de uno mismo.

Se comprobó así que esta practica fortalece los procesos cognitivos (pensamiento), lo que a su vez modula la actividad de otras áreas para el procesamiento de las emociones como la amígdala.

Una serie de estudios con neuroimagen respaldan dicha hipótesis.

Los estudios realizados con practicantes de Mindfulness han demostrado que tal practica esta asociada a una representación de uno mismo mas positiva, una mayor autoestima y una mayor aceptación de uno mismo.

Fuente: Articulo de Neurociencias. Sarah Makay. Chopra Center.

Así queda demostrado que este entrenamiento sirve para reducir la ansiedad, preocupaciones, el nivel de estrés y proviene recaídas depresivas.

Por otro lado fortalece la capacidad atencional y facilita el distanciamiento de los pensamientos y emociones negativas. De esta manera el paciente logra tener una mayor claridad mental que le facilita la toma de decisiones y le permite lograr un equilibrio en su salud mental.

Para finalizar, la técnica de Mindfulness se nos presenta como un complemento en las prácticas de la terapia cognitivo-conductual. No reemplaza a ninguna de ellas, sino que suma herramientas para alcanzar un mismo objetivo terapéutico que es el bienestar y la calidad de vida de todo paciente.

“AYER es historia

MANANA es un misterio

Pero HOY es un regalo

Por eso se llama PRESENTE”

Eleonor Roosevelt

Terapia Cognitiva en Niños y Adolescentes

Terapia Cognitiva en Niños y Adolescentes

Lic. Maria Luz Pilheu

La terapia infanto-juvenil desde un enfoque congnitivo conductual busca promover un desarrollo adecuado de niños y adolescentes, teniendo en cuenta los distintos momentos del Ciclo Vital del ser humano en esas primeras etapas de la vida.

La terapia infanto-juvenil desde un enfoque congnitivo conductual busca promover un desarrollo adecuado de niños y adolescentes, teniendo en cuenta los distintos momentos del Ciclo Vital del ser humano en esas primeras etapas de la vida.

Dentro del ciclo vital encontraremos crisis vitales, las cuales son esperables y necesarias para que los más pequeños hagan un proceso apropiado en torno a su edad. Crisis significa oportunidad de cambio desde este enfoque. Siempre que acuden padres a la consulta en busca de orientación, nos ocupamos de poder clarificar que aquello que está ocurriendo en uno de los miembros de la familia es una oportunidad para modificar patrones familiares y vinculares que proporcionen una mejor calidad de vida no sólo para el niño o adolescente por el que se consulta, sino también para la familia en su conjunto.
Es muy importante poder entender el núcleo familiar como un todo que se divide en partes, pero que cada parte hace al todo, y por consiguiente lo que le suceda a una de las partes remitirá al conjunto familiar y viceversa.
Los niños aprenden de muchas formas, pero el primer contacto (y el más importante) es con la familia y su entorno. Ellos aprenden a partir de la imitación de los patrones de conductuales familiares, y ese es el modo en que éste interioriza ese mundo tan complejo, y esos lineamientos que aprenda  funcionarán como preparación para la adultez.

Entonces, al comprender la importancia del rol de la familia en el desarrollo de un niño es importante tener en cuenta lo fundamental que es acompañar los cambios inherentes a las crisis vitales que experimentan los niños, fomentando la comunicación entre padres e hijos como pilar básico del vínculo familiar. Estos cambios que acompañan estos momentos no sólo involucran al pequeño miembro de la familia sino también a los padres y hermanos, ya que éstos deben ser atravesados por todos, aunque cada uno lo vivenciará de distinta manera y eso requiere de una disposición y paciencia de parte de los adultos para saber entender y transitar cada etapa.
En estos períodos los límites deben ser claros dentro del sistema familiar. Delimitar los distintos roles traerá claridad, seguridad y firmeza dentro de cada subsistema (parental, filial). Los límites infunden amor y cuidado, ya que tanto niños como adolescentes necesitan de una guía constante y comprensiva de parte de sus padres, aún cuando parecieran mostrarse maduros para sus edades.
Albert Bandura, psicólogo canadiense que centró sus estudios desde un enfoque cognitivo-comportamental en el aprendizaje social, menciona en uno de sus muchos estudios que en de vital importancia comprender la necesidad de un período “juvenil” extenso para desarrollar un cerebro grande y aprender la complejidad de las comunidades sociales humanas y sus exigencias. Transmitir límites y normas necesarios para la formación de personas que puedan desenvolverse en la sociedad, vivir y funcionar en distintas organizaciones. Entendiendo entonces que cada niño tiene tiempos distintos para aprender y crecer, y la familia debe acompañarlos en ello , y cuando ésta no encuentra las herramientas necesarias para hacerlo ahí es cuando la consulta de carácter orientativo a padres es menester.
En el espacio terapéutico se buscará facilitar distintas estrategias a la familia que vehiculicen la transmisión de conocimiento influyendo en el proceso de aprendizaje social de cada niño, en la modificación de patrones conductuales disfuncionales que permitan un mejor funcionamiento del individuo y el medio en el que habita.
Como padres y vehiculizadores de la crianza el tener profunda convicción de que todo lo que hacemos tiene un significado es fundante en tanto promueve la confianza básica en el niño y adolescente, así como impartir hábitos claros en relación a límites y normas, higiene del sueño y alimentación, ya que promueve un desarrollo pleno de la autoestima e integridad física y psíquica del niño. Esto luego se manifiesta en los distintos espacios sociales donde se mueven niños y adolescentes, dado que el aprendizaje social está vinculado no solo a contenidos académicos, sino a patrones cognitivo conductuales, emocionales y relacionales.
Este aprendizaje integral promueve un desarrollo saludable enmarcado dentro de valores compartidos y construidos conjuntamente teniendo en cuenta las particularidades de cada niño y adolescente.

Lic. Maria Luz Pilheu