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Pacheco de Melo 1827, P.5º

C.A.B.A. | Argentina

Testimonio. Yo soy paciente TOC

Yo soy paciente TOC

Recuerdo cuando llegué, hace 5 meses, estaba desesperada. Mi depresión era tal que ya no le encontraba sentido a la vida. No tenía ganas de vivir, por lo menos de ese modo. La verdad tengo que decir que la gente del FOBIA CLUB me salvó la vida, de lo contrario no sé que hubiera sido de mí.

En ese entonces cuando llegué, no disfrutaba absolutamente de nada, todo me lo prohibía (mi mente). Me la pasaba horas lavándome las manos que continuamente sentía contaminadas (con todo tipo de productos abrasivos), bañándome muchas veces, evitando lugares determinados de mi casa que no podía tocar, tirando cosas que se me caían al suelo, abriendo y cerrando la puerta de mi casa muchísimas veces, yendo y viniendo de un lado a otro otras tantas, sacando y volviendo a guardar los artículos en las góndolas de los supermercados, no pudiendo tocar ni carne ni pollo crudo, y una lista infinita de cosas que ya, los que padecen este mal, se pueden imaginar. Y así me la pasaba haciendo diferentes rituales perdiendo tiempo de mi vida, nada más ni nada menos que 33 años.

Los grupos me ayudaron muchísimo. Poder hablar de algo que NUNCA hablé con nadie y encontrarme con otras personas que sufrían lo mismo que yo.

No tengo palabras para agradecer lo que el FOBIA CLUB ha hecho por mí. Este equipo tan maravilloso de personas me ha brindado todo su apoyo y cariño desde que llegué.Mi vida cambió completamente, ahora puedo sonreír, disfrutar, concentrarme, leer, razonar, escribir, tocar, levantar cosas del suelo, caminar por donde me plazca, cocinar pollo, hacer todo lo que me gusta realmente y un montón de cosas que antes ni soñaba poder realizar.

Me siento libre! Puedo vivir!!

MUCHAS GRACIAS!!! LOS QUIERO

Testimonio. Celos obsesivos. Héctor

Testimonio. Celos obsesivos.  Héctor

Hace ya 22 años que estoy casado, con la inmensa alegría que tengo una mujer hermosa, que me ha hecho sentir bien, que me dió tres hijos de los cuales me siento orgulloso de lo que me dan día a día.

Pero no recuerdo bien, pero para dar una fecha diría que hace unos diez años atrás empecé a sentir, no sé si en realidad celos o algún trastorno psicológico compulsivo que me hacían pensar que en cualquier momento, podía perder a mi esposa. Pero no porque la perdía por un accidente o algo así, sino porque ella se iría con otra persona. Yo trabajo en el campo y casi todos los días la llamaba y sí el teléfono daba ocupado o ella no me atendía aparecían los pensamientos negativos, con quién estaría hablando o donde habría ido.

Si volvía a casa y no la encontraba, me imaginaba que no volvería y eso me angustiaba y cuando ella llegaba, tal vez no la recibía como debía ser; aunque siempre trataba de disimular pero por dentro tenía mucha angustia.

Cuando ella iba a alguna reunión de colegio o a cualquier otra y me contaba de que  charlaba con algún hombre a mí no me gustaba, y si ponderaba a alguien por algún motivo yo quería que nunca más lo viera, porque para mí se podía ir con él
Siempre pensé contar mis pensamientos pero nunca me animaba porque en realidad no había ningún motivo, pensé en ver un psicólogo pero no lo hice.

Hasta que mi esposa sufrió pánico y yo la entusiasmé para que ella consultara a un especialista y por suerte apareció el Fobia Club con todo su equipo, y a medida que acompañaba a mi esposa a las terapias, fui animándome y lo dí a conocer y por supuesto quién primero que ella no? y Gracias a Dios ahí estuvo la persona ideal para darme el puntapié inicial, hablé con el Dr.

Bustamante y desde ahí empezó a cambiar mi vida que hicieron en mí un cambio total, hoy puedo decir que me saqué casi en un 100 por 100 mis trastornos ilógicos e infundados y si algo sucediera se que tengo a donde recurrir.

Mucho tiempo los sufrí, pero por suerte encontré en mi familia la comprensión y ayuda que necesitaba, como así lo tuvo mi esposa.

Base fundamental para alguien que sufre pánico, fobia o algún trastorno psicológico, tener el apoyo de la pareja, de la madre, hermano o de alguien que esté al lado de quién lo sufre, eso ayuda mucho a animarlo para tratar un problema angustiante, pero que tiene cura.

Héctor

T.O.C (Transtorno Obsesivo Compulsivo), la epidemia oculta

T.O.C (Transtorno Obsesivo Compulsivo), la epidemia oculta

Este tipo de trastorno, puede presentarse en la niñez y generalmente lo hace en la adolescencia. El paciente comienza a tener conductas e ideas que son extrañas. Y que el se da cuenta de que son absurdas e irracionales, pero no puede detenerlas: obsesiones. Por ej: lavarse las manos con excesivas frecuencia sin poder dejar de hacerlo. Se baña a veces varias veces por día o resulta excesivamente ordenado con la ropa a la que debe acomodar de una forma determinada.

Las variantes y acciones pueden ser miles y resulta imposible describirlas a todas, pero en general tienen una característica común. Son ideas, pensamientos o compulsión de realizar acciones determinadas que se imponen al sujeto quién, a pesar de reconocerlas como ilógicas o absurdas no puede evitar de llevarlas a cabo, ya que de otra forma se apodera de él una sensación de angustia con temor de que algo malo va a ocurrir.

De esta forma el sujeto perderá horas lavándose o bañándose, tocará determinado número de veces los botones del televisor, cambiará de emisora varias veces, evitará tocar picaportes u objetos considerados sucios, se vestirá de una manera determinada o recorrerá un camino similar cientos de veces.

Tendrá pensamientos repetitivos, absurdos y parásitos que se presenten sin desearlo de manera recurrente.
En otros casos el fenómeno se inclina hacia lo compulsivo: El sujeto ve una tijera, o vidrio rotos y teme sufrir el impulso de clavárselo a un ser querido. Siente la compulsión de robar un objeto, de realizar un acto cualquiera, dar un beso, orinar en determinado sitio o realizar una maniobra absurda o golpear a una embarazada.

Este cuadro, denominado trastorno obsesivo compulsivo afecta a un número importantísimo de personas que generalmente lo sufren en silencio. No interesa el nivel cultural ya que hemos visto muchos profesionales que lo sufren. Es así muy común ver pacientes sufriendo este trastorno obsesivo compulsivo, algo más frecuente en los hombres, aislados socialmente.
El cuadro tiende a cronificarse determinando después de algunos años episodios depresivos secundarios generalmente severos y con alto riesgo de suicidio.

Una «epidemia oculta» como fue denominada ya que llega a afectar al 2,5% de la población ; es decir 1 de cada 50.Pero generalmente tardan mucho tiempo en acudir a la consulta.

Esto indica claramente una enorme tendencia al ocultamiento o desconocimiento del tema por parte de los pacientes y de los médicos peor aún considerando que los nuevos tratamientos producen notable alivio sobre los síntomas, restableciendo la capacidad laboral del paciente.

Las características muy particulares hacen que el paciente lo viva con prejuicio y vergüenza, no contándole ni siquiera al médico su verdadero problema, cuando éste no alcanza a interpretarlo creyendo que se trata de una mala costumbre, una » manía » o algún maleficio oculto que debe ser consultado con alguno de los brujos de turno.

En otros casos el » yo soy así » justifica el cuadro, que persiste durante años arruinando la calidad de vida del paciente, restándole capacidad de concentración y trabajo y a veces sumiéndolo en interminables rituales que intentan controlar la situación.

En estudios recientes, se han descubierto mecanismos bioquímicos de desbalance en el funcionamiento del sistema nervioso central de éstos pacientes, quienes pueden ser muy bien compensados con un tratamiento adecuado llevado adelante por un especialista.
Lo importante, como siempre, es no ocultar el problema, no temer sacarlo a la luz y solucionarlo evitando los pensamientos sobre la insolubilidad del problema.

Hoy los tratamiento farmacológicos en primer lugar indicados por un médico especialista y luego la Terapia Cognitivo Comportamental permiten que el paciente reduzca su problema a punto tal que pueda llevar una buena calidad de vida. Y hasta en algunos casos la recuperación total.

Dr. Oscar R. Carrión