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Testimonio. No dejes pasar tu vida, sin ser Protagonista

No dejes pasar tu vida, sin ser Protagonista

A los 16 y 17 años cursaba mis últimos años del colegio secundario. Como rasgo de personalidad, todos tenemos una cuota de timidez en alguna situación como por ejemplo hablar en público. Algunos somos más introvertidos y otros más bien extrovertidos.

Me costaba hablar o responder ante mis compañeros en tono elevado de voz por temor a la equivocación mientras manifestaba síntomas de ruborizaciòn. Notaba por aquel entonces que algo no estaba bien y deseaba expresarme con más soltura y sin prejuicios. Pasó el tiempo y comencé mi cursada universitaria en donde lo nuevo y desconocido acentuaba mis temores.

Lentamente mis síntomas se transformaron en sudoración en axilas y luego se extendió hacia mi rostro. Esto ocurría irracionalmente (sin explicación ni motivo alguno), a veces sí y a veces no dependiendo el grado de vergüenza que me generaba el contacto con alguien y la presencia de terceros. Uno siente que sus palabras, pensamientos y movimientos están siendo evaluados por los demás y que sus síntomas son visualizados y juzgados, empeorando aún más el cuadro.

Ante estos pensamientos negativos, uno comienza a aislarse socialmente y huir de estas situaciones porque no desea mostrar defectos.

Aproximadamente a los 21 años mi madre estaba al tanto de mi realidad y me dio a conocer una charla explicativa que en un programa de TV presentaba el Licenciado Gustavo Bustamante sobre trastornos de ansiedad y fobias.

Luego concurrí a una charla pública informativa para aprender más sobre ello sabiendo que yo padecía de estos problemas. Con micrófono en mano, impuesto por el Licenciado Gustavo, brindé mi testimonio a los muchos oyentes presentes en la sala y resultó que me sentí muy cómodo y relajado.


Posteriormente asistí a mi primer consulta con Bustamante quién me proporcionó un panorama muy certero sobre el problema. Fue así que me convencí de que debía comenzar el tratamiento en el año 2001.

Durante 9 años consulté y realicé tratamientos de corto plazo con profesionales de la psiquiatría recibiendo medicación sin análisis previos, y sin resultados favorables (ejemplo: yo “tengo este problema doctor”, profesional “bueno, tomà esto y venì a verme en un tiempo”). Me cansaba y suspendía todo.

A los 30 años se presentaron con más frecuencia los síntomas de sudoración. Comencé a evitar muchas situaciones aislándome dentro de mi casa hasta el punto de huir de una cena de amigos apenas entrado al restaurante (mi rostro era una catarata). Cuando estos problemas afectan el curso de una vida normal ya es serio, por eso decidí que era el momento de recurrir a la Fundación Fobia Club.

Si bien mi problema fue diagnosticado como leve, fue muy importante para mí reconocerlo, aceptarlo y tratarlo.

Hoy me arrepiento haber empezado el tratamiento 10 años después de reconocido el trastorno porque hubiera podido disfrutar de la vida de diferente forma. También encuentro respuestas para muchas preguntas sobre mi actualidad, por ejemplo, nunca tuve novia (evitación).

En abril de este 2010 tomé la decisión por mí mismo con el apoyo de mis familiares de iniciar el cambio. El cambio de pensamientos negativos por positivos es fundamental y en la Fundación aprendès a utilizar las armas que todos tenemos para enfrentar las situaciones que nos perturban.
Me siento muy bien


Entonces:
– No dejes pasar tu vida sin ser el protagonista.
– Sé racional para reconocer que tenès un problema, eso es un alto porcentaje de solución (“no estoy bien”, “me estoy aislando”, “ya no salgo a ningún lado”, “algo está mal”).
– No pierdas demasiado tiempo ya que la vida es corta (los años se van y nunca más vuelven).
– Comenzà el cambio y entenderás el abismo de diferencia que existe entre sentirse bien y sentirse mal y sólo.
– Realizà las actividades que te gusta hacer (yo recuperé mis clases de inglés después de 12 años por haber sudado en demasía frente a mi profesora y compañeros sin mencionar que amo ese idioma y que ella me decía “que buena pronunciación tenès”; no falto a mis clases de pintura artística que es parte de mi vida; etc.)
– Todo esto te mantendrá vivo y activo frente a la vida. La pasividad se la dejamos a las plantas para que vean cómo nosotros disfrutamos del presente.
– El cambio está a tu alcance, ADOPTALO!!!

Testimonio de Gisela, ansiedad social

Testimonio de Gisela

Soy Gisela, tuve ansiedad social desde los 12. Al iniciar el secundario distintos hechos sociales comenzaron a resultarme insoportables, como hablar delante de un grupo de gente, hacer compras, hacer trámites, asistir a reuniones de amigos o familiares, preguntar algo en la calle, hablar con desconocidos, hasta entrar o estar en lugares con gente porque sentía la mirada de todos encima mío.

Mi vida social se empobrecía cada día y la desilusión incrementaba con los años porque intenté más allá de los síntomas (dolores de estómago, mareos, al tener que hablar sentía sequedad en la boca, me quedaba en blanco, inquietud y sensación de ahogo) incluirme y probar relacionarme con la gente pero todo resultaba peor, se acentuaban pensamientos como no soy interesante, soy aburrida, no encajo con nadie, soy diferente, no voy a poder cambiar nunca.

Terminé el secundario y creí que empezar la facultad iba a ser diferente pero no fue así. Cada vez me costaba mas asistir a clases, salir a la calle y la angustia pudo más. En noviembre del 2002 algo muy dentro mío dijo basta y me encerré, quedé atrapada en una profunda depresión por unos cuantos meses. Empecé terapia, fui saliendo del estado de angustia pero no mejoraba en lo que me habían diagnosticado: fobia social.

Al cabo de 2 años abandoné pero mi familia al verme mal me sugirió ir al Fobia Club, así que fuimos a la charla y escuché exactamente la descripción de lo que me estaba pasando.

Tuve una primera entrevista con el Lic. Bustamante, comencé una batería de estudios y por último la consulta con el Dr. Carrión quien me indicó la medicación y el paso a seguir: el grupo de TAS.

Si bien la idea de ingresar al grupo me resultó intimidante, ya lo había decidido, iba a salir adelante por mi y por mi familia, así que empecé el grupo de los martes

Me encontré con chicos de mi edad con los que inmediatamente me sentí identificada, comprendida y apoyada. Realizamos actividades que nos enfrentan gradualmente situaciones ansiógenas que me permitieron modificar ciertos pensamientos negativos y poder elevar mi autoestima.

También las exposiciones in vivo, me sirvieron para probar habilidades sociales como sortear con el absurdo o el ridículo como también el rechazo. De a poco fui descubriendo en mi cualidades que pensé que no tenía y recuperé manejos sociales que creía perdidos. En la actualidad, mis objetivos se cumplieron, logré una mayor independencia, puedo manejar mis cosas y no necesito que nadie las haga por mi, retomé mis estudios, tengo proyectos y sobre todo recuperé las ganas de vivir.

Todo lo logrado no hubiese sido posible sin mi querido grupo de los martes, mis compañeros me han ayudado a valorar mis logros cuando me costaba reconocerlos y así seguir adelante, me han hecho sentir respetada y acompañada en este camino de desafíos y recuperación. También necesito agradecerle a Valeria su calidez, firmeza y compromiso porque me ha guiado, me ha contenido y me ha hecho sentir segura a pesar de mi ansiedad, pude cumplir con lo que se pedía porque sabía que ella estaba ahí cerca. Pasé por diferentes etapas durante el tratamiento pero nunca me sentí sola ya que fueron un gran soporte, además de Valeria y el grupo, el lic. Bustamante y la lic. Maria quienes han estado en distintos de mis momentos.

Realmente, hoy me siento confiada y fuerte para poder enfrentar la vida de otra manera, no le temo a las dificultades ni a los síntomas de ansiedad aunque aparezcan cada tanto o sigan ahí algunos, porque ya no soy la misma, la que no encontraba salida y se sentía a la deriva, porque además de la seguridad que me da mi mejoría, ciertamente se que la gente del Fobia esta ahí para cuando necesito una palabra de apoyo, un reto o un gesto de cariño. Deseo profundamente que quienes padecen este trastorno no dejen que la ansiedad paralice sus vidas porque puedo asegurar que de esto se sale con paciencia, constancia, esfuerzo y la guía de gente que sabe lo que hace. No hay que dejarse estar, la felicidad esta en nuestras manos y merecemos una vida plena.

Mayo de 2006